El Grito 2020 rompió récord de audiencia

Javier Tejado Dondé

La TV sigue siendo más importante que las “benditas” redes sociales, donde el ánimo se ha vuelto negativo para el mandatario

Hace una semana se llevó a cabo el evento del Grito de Independencia desde Palacio Nacional y, como cada año, el gobierno federal ordenó una cadena nacional, esto es que todas las televisoras se unan, obligatoriamente, a la transmisión oficial. Este Grito tuvo la peculiaridad de realizarse en condiciones de pandemia y fue visto a nivel nacional por 17.5 millones de personas, un número nada despreciable.

El de 2019, primer Grito del presidente Andrés Manuel López Obrador, fue visto por 16.9 millones, y el último de Enrique Peña Nieto, en 2018, por apenas 5.5 millones, menos de un tercio de lo que se han visto los del actual titular del Ejecutivo.

Quienes más audiencia le han dado al Presidente, consistentemente, son Televisa y TV Azteca. En el Grito de hace unos días, Televisa le generó al gobierno una audiencia de 8.9 millones de personas, y TV Azteca 5.3 millones. El diferencial lo da el resto de las televisoras públicas y privadas.

¿Es una buena noticia para el Presidente? En términos absolutos sí, pero hay datos que destacan: lo primero es que la TV sigue siendo más importante que las “benditas” redes sociales, donde el ánimo se ha vuelto mayoritariamente negativo para el mandatario. Al 15 por la noche, en sus cuentas de Twitter, Facebook y YouTube, las tres sumadas, se registraban alrededor de 5 millones de vistas, tres veces menos que en TV abierta. Así que en las redes no sólo hay un ambiente negativo para el Presidente, sino que también en el país siguen siendo secundarias a medios tradicionales como la TV.

Un segundo tema que salta es que, a pesar de que la ceremonia fue producida y realizada por medios públicos federales, éstos no le generaron una audiencia relevante al gobierno: entre todos ellos destacan los canales 11 y 22 que, sumados, apenas le significaron una audiencia de 1.2 millones de personas. A pesar de esto, hay muchos recursos que los gobiernos han metido a los sistemas de TV públicos e incluso ahora, para 2021, el actual gobierno les va a ampliar su número de concesiones y dará a los canales 11, 22 y al SPR más de mil 704 millones de pesos.

Esto es —en plena crisis presupuestaria— un aumento de casi 90% de recursos con respecto a lo asignado el año pasado. Lo anterior nos lleva a preguntarnos si dar estos recursos es rentable o si es más un ánimo de construir medios afines, aunque tengan poca audiencia. Muy al estilo de gobiernos de izquierda, como los de Venezuela y Argentina.

Finalmente, hay que señalar que la audiencia del Grito de este año no fue muy superior a la de 2019, pues tan sólo hubo un incremento de 3%. Dado que en 2020 no hubo ceremonias en plazas públicas y que buena parte de los festejos privados fueron cancelados, uno hubiera esperado una audiencia mucho mayor.

Así, el Presidente y su equipo pueden estar satisfechos con la audiencia alcanzada, pero deben reflexionar que en buena medida esto se logró “obligando” a las televisoras particulares a llevar la transmisión en cadena nacional y que los medios públicos, a los que tanto empeño han metido, están desaparecidos. Estos datos deben llevar a profesionalizarlos más para que no queden sólo como medios afines al régimen en curso.

Y, desde luego, es pertinente evaluar el uso de las cadenas, pues evidentemente imponerlas hace que quienes tienen otras opciones de entretenimiento migren a éstas, como es el caso de la TV restringida y de la TV por internet, que no están sujetas a obligaciones de transmisiones oficiales. Lo anterior hace que las audiencias nacionales consuman más contenidos audiovisuales extranjeros, con todo lo que implica en términos de cultura, publicidad, fuga de capitales y, sobre todo, pérdida de identidad nacional.

Twitter: @JTejado

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